En octubre de 1944, el ejército alemán se retiró de Grecia y el 18 de ese mes entró en Atenas el nuevo gobierno. Georgios Papandreu, primer ministro, pidió al ELAS que abandonara las armas y se reintegrara a la vida social, pero éste se negó. Las tensiones aumentaron y los británicos reforzaron sus propias tropas en Atenas.

En diciembre estalló la guerra entre el gobierno y el ELAS. En una manifestación de este grupo, la policía ateniense abrió fuego contra los manifestantes. El ELAS controló toda Grecia excepto un sector alrededor de Atenas ocupado por fuerzas británicas. Estas ayudaron al ejército gubernamental, que logró una superioridad militar y, en diciembre de 1944, el arzobispo Damaskinos fue investido regente de Grecia, pendiente de plebiscito para.determinar el futuro de la monarquía.

En febrero de 1945, el ELAS accedió finalmente a una tregua. A cambio de la disolución de su ejército, se le prometió libertad para realizar actividades políticas y se garantizó un ejército griego apolítico. En octubre de 1945, Grecia se convirtió en miembro de las Naciones Unidas.

Después de la guerra, las primeras elecciones generales tuvieron lugar en marzo de 1946. El resultado fue la victoria para los monárquicos populares, en una reñida competición con el EAM, que declaró que el proceso electoral había sido irregular. El plebiscito del 1 de septiembre de 1946, devolvió al rey Jorge II al trono. Meses después, Jorge II murió y le sucedió su hermano,Pablo I.

El creciente poder de las fuerzas comunistas en el norte de Grecia era un tema preocupante para el gobierno griego, que aseguraba que las guerrillas recibían ayuda de tres países incluidos en la esfera de influencia soviética: Albania, Bulgaria y Yugoslavia. La disputa entre estos tres países y Grecia se agravó con las respectivas reivindicaciones del territorio que se extendía a lo largo de su frontera común. Por los términos de los tratados redactados en la Conferencia de Paz de Paris de 1946, Grecia recibió de ltalia las islas del Dodecaneso e indemnizaciones por valor de 45 millones de dólares de Bulgaria.

En febrero de 1947, Gran Bretaña, incapaz de seguir ayudando a Grecia debido a sus dificultades económicas, pidió a Estados Unidos que asumiera responsabilidades con el régimen griego que atravesaba momentos tan difíciles. El presidente estadounidense Harry S. Truman inició una política de ayuda, denominada “Doctrina Truman”, por la que se enviaron suministros militares y consejeros para apoyar a las fuerzas del gobierno y abastecer a la población civil. A pesar de la dura ofensiva gubernamental durante la primavera y el verano de 1948, los rebeldes consiguieron mantener sus principales bases, en concreto las de la regiones montañosas a lo largo de la frontera. El gobierno tomó algunos de los más importantes bastiones defensivos de los rebeldes en el verano de 1949; el 16 de octubre, el líder rebelde declaró que las operaciones contra el gobierno habían sido suspendidas.

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Debido a la amenaza que suponía la ocupación italiana de Albania, Francia y Gran Bretaña garantizaron la seguridad de Grecia ante otra posible agresión por parte de ltalia. A pesar de todo, las tropas italianas procedentes de Albania atacaron Grecia en octubre de 1940. No obstante, el ejército griego actuó con éxito. En diciembre ya habían expulsado del país a los invasores y habían tomado posesión de una parte de Albania. Pero los italianos fueron sustituidos por tropas alemanas, que vencieron a la resistencia griega en abril de 1941.
Grecia se vio obligada a firmar el armisticio el 23 de abril, y cuatro dias después los alemanes ocuparon Atenas. El gobierno griego se derrumbaba; Metaxás había muerto en enero, su sucesor se habia suicidado tras la ocupación alemana. Se estableció un gobierno nacionalsocialista en Atenas. El rey Jorge huyó a Creta y, tras la ocupación alemana de la isla, estableció un gobierno en el exilio, primero en El Cairo y después en Londres.

La ocupación perjudicó mucho a Grecia. A finales de 1943, sufría el hambre y una grave inflación. Muchos grupos de la resistencia organizaban la lucha de guerrillas por todo el país.

1505340122_f26afb3ac7El más numeroso de ellos, de ideología izquierdista y que contaba con el apoyo de un 60 90% de la población, era el EAM (Ethnikón Apeleftherotikón Metópon, Frente Nacional de Liberación), una combinación de organizaciones políticas y sindicales.
El EAM tenia ejército propio, el ELAS (Ethnikós Laïkós Apeleftherotikós Stratós, Ejército Nacional Popular de Liberación). Menos eficiente era el EDES (Ethnikós Demokratikós Ellenikós Sýndesmos, Ejército Nacional Democrático Griego), una organización de resistencia con un programa político más conservador. A finales de 1943, tras la invasión aliada de Italia y la perspectiva de la liberación de Grecia, el EAM y el EDES empezaron a luchar entre sí por el futuro control del país. Los británicos apoyaron en un principio al EAM, pero luego, temerosos de la implantación de un régimen comunista, decidieron apoyar firmemente al EDES. La disputa disminuyó en parte cuando en mayo de 1944 se acordó un gobierno de coalición.

Durante los siguientes cuatro años, Venizelos trabajó por la estabilidad de Grecia, tanto intema como externamente. En 1928, Grecia firmó un pacto de amistad con ltalia y, un año más tarde, otro con Yugoslavia. En 1930 también firmó un tratado con Turquía. Su política interior, sin embargo, no tuvo tanto éxito. Aunque era un acérrimo partidario de la monarquía constitucionaf, su patriotismo le obligaba a apoyar la república nacional. De este modo, tanto los monárquicos como los republicanos mis radicales se sintieron molestos. En 1932, se produjo una grave crisis económica provocada por la caida de la dernanda exterior de productos griegos causada a su vez por la depresión mundial de la época. La desesperante situación económica se reflejaba en el desprestigio del gobiemo de Venizelos y en su derrota en las elecciones de 1932. Durante los tres años siguientes, la cada vez más poderosa facción monárquica, liderada por Panayiotis Tsaldharis, y los venizelistas lucharon por obtener el control del gobiemo. Una gran parte del ejército, fuertemente republicana, se rebeló en 1935 contra la corriente monárquica.

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Condylis, lider de la facción militar rival, sofocó la rebelión. Los dirigentes militares monárquicos forzaron la dimisión del primer ministro Tsaldharis, quien, a pesar de ser monárquico, había prometido defender la república. Condylis asumió por segunda vez poderes dictatoriales e influyó sobre el Parlamento para que votara por la restauración de la monarquía. El plebiscito, redactado y dirigido por el gobierno de Condylis, sostuvo el voto.

Page241.524.600x600La Constitución republicana de 1927 quedó de lado y se declaró a la fuerza la versión revisada de la Constitución monárquica de 1911. Jorge II regresó al trono a finales de 1935. El panorama político se volvió más complicado con las muertes de Condylis, Venizelos y Tsaldharis en los seis meses posteriores y el creciente malestar social y la aparición del movimiento comunista de los trabajadores. En 1936, el general loánnis Metaxás, cabeza del Partido de la Libertad de Opinión, que contaba con el apoyo del ejército, se hizo mediante un golpe de Estado en agosto de ese año con el control de la situación, y se convirtió en dictador, proclamando la ley marcial. La dictadura de Metaxás impuso una rígida censura de prensa, abolió los partidos políticos y los sindicatos y no aceptó oposición alguna.

Al principio de la I Guerra Mundial, Grecia se declaró neutral. Pero la neutralidad absoluta era imposible. El reyConstantino I, hijo y sucesor de Jorge I, apoyó a Alemania en 1913. El dirigente de la facción proaliada era el primer ministro Eleuterios Venizelos que, después de la unión de Creta con Grecia, se había convertido en cabeza del Partido Liberal y en una de las figuras políticas más destacadas de Grecia. En 1915, el gobierno de Venizelos quiso ayudar a los aliados en dos ocasiones, pero en ambas el rey se lo impidió. En sucesivos ministerios, Constantino mantuvo relaciones tanto con Ios aliados como con los Imperios Centrales, evitando un compromiso abierto.

En 1916, Venizelos marchó a Tesalónica, donde estableció un gobierno griego enfrentado a Constantino. Gran Bretaña y Francia reconocieron este gobierno. En 1917, las fuerzas aliadas obligaron al rey a abdicar en favor de su segundo hijo, Alejandro I; Venizelos regresó triunfante y Grecia participó en la guerra en el bando aliado. Tras la Conferencia de Paz celebrada en París una vez finalizada la guerra, Grecia recibió Tracia occidental de Bulgaria, Tracia oriental de Turquia y la mayoría de las islas del mar Egeo, y reclamó además Esmirna (hoy Izmir). Las tropas griegas llegaron allí en 1919 y sostuvieron vialentas luchas con la población y las tropas turcas.

El rey Alejandro I murió en 1920. Su hermano menor, Pablo, renunció al trono y el rey Constantino regresó, reafirmado por un plebiscito, a pesar de la desaprobación de los aliados. Debido a la consiguiente pérdida del apoyo aliado, la expedición a Esmirna en 1922 acabó en una completa derrota. El ejército se sublevó e impuso una dictadura militar bajo el general Nikolaos Plastiras. Constantino fue obligado a abdicar. Le sucedió su hijo mayor, Jorge II, pero el ejército le manejaba a su antojo. En 1923, según los términos del Tratado de Lausana, Esmirna fue devuelta a Turquía y más de un millón de residentes griegos en Asia Menor fueron repatriados, asi como también lo fueron los residentes turcos en Grecia.

second-balkan-war_0Mientras tanto, la cuestión de Macedonia se había complicado, pues Grecia no era el único país balcánico que ambicionaba esta región. La progresiva desintegración del Imperio otoman
o estimulaba las corrientes nacionalistas que surgieron en los Balcanes. Durante casi todo el siglo XlX, los incipientes estados balcánicos mantenían relaciones de paz entre sí, basadas en su mutuo antagonismo con Turquía; formaron alianzas y se contempló incluso la posibilidad de crear una confederación de estados balcánicos. No obstante, el reparto de Macedonia provocó grandes desacuerdos.

El conflicto entre las distintas ambiciones politicas fue el resultado del énfasis dado a las diferencias religiosas entre musulmbalmap3anes y cristianos, que provocó las disputas entre algunos pueblos balcánicos. En 1903, estalló una insurrección en Macedonia, cuyo objetivo era obtener la unión con Bulgaria. Grecia decidió ayudar a Turquía en secreto y animó a las guerrillas griegas a cruzar la frontera y atacar a los búlgaros y valacos de Macedonia. Turquía, dispuesta a restaurar el orden y asentar su hegemonía, envió en 1912 tropas para erradicar todos los grupos bélicos.

Con esta acción, Grecia, Bulgaria, Serbia y Montenegro olvidaron sus desavenencias y formaron alianzas militares, declarando la guerra a Turquía.

Turquía fue derrotada en laprimera Guerra Balcánica (1912 1913); mediante las condiciones del Tratado de Londres cedió sus territorios de Creta y la Europa continental, excepto una pequeña región que comprendía Estambul. La disconformidad sobre el reparto del anterior territorio turco entre los aliados balcánicos condujo a la segunda Guerra Balcánica, en la que Grecia y Serbia lucharon contra Bulgaria. Esta última fue derrotada en un mes.

El Tratado de Bucarest de 1913 duplicó la superficie y la población de Grecia, puesto que anexionó Macedonia, que incluía Tesalónica y Cavalla.

Durante las últimas décadas del siglo XlX, el mayor objetivo de la política exterior griega era extender el territorio del reino. Tras la derrota sufrida en la Guerra Turco rusa de 1877 1878, el Congreso de Berlin recomendó a Turquía que reajustara la frontera norte con Grecia. Turquía se negó y Grecia le declaró la guerra en 1878. No obstante, las grandes potencias intervinieron y recomendaron a Turquia que concediera Tesalia y parte del Epiro a Grecia. Turquía volvió a negarse. En 1885, Rumelia oriental se rebeló contra el dominio turco y se incorporó a Bulgaria. Grecia tomó definitivamente las armas y exigió a Turquía los territorios reclamados en 1878. Nuevamente las potencias obligaron el desarme de Grecia, esta vez bloqueando sus principales puertos hasta que Grecia se rindió. La anexión de Macedonia y Creta constituía un objetivo prioritario de Grecia. La sociedad militar secreta, la Ethniké Hetairía (Asociación Nacional), se fundó en 1894 para fomentar la insurrección en las provincias turcas. Cuando los cretenses se sublevaron contra sus dirigentes en 1896, Grecia acudió en su ayuda.

El gobierno griego se negó a retirarse de Creta, como le habían pedido las potencias. Unos meses después, los miembros de la Ethnike Hetairía atacaron las posiciones turcas en Macedonia, incitando a Turquía a declarar la guerra, conflicto para el que Grecia no estaba preparada.

Tras varias semanas de lucha, el ejército griego huyó ante las tropas turcas. Las grandes potencias evitaron el desastre total, y Rusia pidió a los turcos poner fin a la lucha.

 

Grecia tuvo que indemnizar a Turquía con una fuerte cantidad, lo que empeoró aún más su precario estado financiero y su deuda extema la expuso aún más al control de las potencias europeas. En 1898 las potencias obligaron a Turquía a desmantelar su ejército en Creta; el príncipe Jorge (1869 1957), segundo hijo de Jorge I, fue nombrado alto comisionado de Creta bajo la protección de las potencias. Durante los siguientes diez años, Creta sufrió graves conflictos internos, consecuencia directa de la oposición de las potencias a su unión con Grecia. Las desavenencias entre el príncipe Jorge y Eleuterios Venizelos, el líder político defensor de la integración de Creta en Grecia, llevaron al príncipe a abdicar en 1906. Dos años después, la asamblea cretense proclamó Ia tan deseada unión. Las potencias, a su pesar, retiraron sus fuerzas de la isla y, en 1912, representantes cretenses se sentaban por primera vez en la Cámara legislativa griega.

A la guerra de la Independencia le sucedió un periodo de gran inestabilidad civil. El conflicto de facciones seguía existiendo y los griegos, que habían previsto un renacimiento de su país acorde con la antigua Hélade, se opusieron firmemente a la reducción de su territorio. Mientras que las potencias buscaban un rey para Grecia, la administración del país recayó sobre Capo d’ Istria, quien gobernó en régimen dictatorial hasta su asesinato en 1831. Estalló la guerra civil; por fin, y tras constituirse Grecia en reino, 0tón de Baviera aceptó en 1832 el trono que le ofrecían las potencias europeas y fue coronado al año siguiente como 0tón I de Grecia. 0tón tenia só1o 17 años de edad cuando subió al trono. Los regentes bávaros negaron la Constitución a los griegos, les cargaron de impuestos y trataron de establecer una burocracia centralizada. Aunque fueron cesados en 1835, la situación no mejoró mucho.

El resentimiento griego llegó a su cenit con la revolución de 1843, tras la cual el rey se vio obligado a conceder una Constitución. El descontento popular contra 0tón aumentó en 1854 cuando el rey, en contra de la voluntad de su pueblo, aprobó la invasión franco¬británica del Pireo como medio para impedir una alianza greco rusa durante la guerra de Crimea (1853 1856). En 1862, parte del ejército griego se sublevó contra 0tón, que fue depuesto ese mismo año por una Asamblea Nacional apoyada por las potencias.

El príncipe Alfredo, segundo hijo de la reina Victoria de Inglaterra, fue elegido rey por plebiscito nacional, pero el gobierno británico rechazó la oferta y designó al príncipe Jorge de Dinamarca, segundo hijo del rey Cristian IX de Dinamarca. Los griegos aceptaron al candidato, y el príncipe fue coronado con el nombre de Jorge I, en 1863. Para demostrar su aprobación, el gobierno británico cedió las islas Jónicas, protectorado británico desde 1815, para poder así reforzar la monarquía. Al año siguiente se promulgó una nueva Constitución, más democrática, que garantizaba el sufragio universal masculino y una legislatura unicameral.

Dada la importancia estratégica de Grecia para el continente europeo, las potencias europeas acordaron en 1827 la intervención militar, ante la amenaza potencial que Mehmet Ali significaba si conseguía más tenitorios en el Mediterráneo. Francia, Gran Bretaña y Rusia pidieron el armisticio, que el gobierno turco rechazó. Las potencias enviaron fuerzas navales a Grecia. La presencia de éstas y los esfuerzos de Rusia, sobre todo, obligaron a los otomanos a asumir su hegemonía.

El Tratado de Adrianópolis (1829) puso fin a las Guerras Turco rusas de 1828 1829, y a las aspiraciones de Rusia en el sureste de Europa. El Imperio otomano, vencido, aceptó las condiciones que las potencias impusieran sobre Grecia. En 1830, Francia, Gran Bretaña y Rusia firmaron el Protocolo de Londres, por el que negaban la Constitución griega y declaraban la independencia de una Grecia bajo su protección. La extensión del Estado griego era considerablemente inferior a lo que los griegos esperaban: la frontera norte se estableció ligeramente más al norte del golfo de Corinto, por tener que renunciar al sur de Tesalia.indy

En la primera etapa (1821 1824) de la guerra de la Independencia griega (1821 1829), los griegos lucharon prácticamente solos, ayudados tan sólo con dinero y voluntarios procedentes de otros países europeos, en los que la causa griega había ganado muchas simpatías.


Entre los dirigentes griegos se encontraban Marcos Bozzaris, Theodoros Colocotronis, Alexandros Mavrocordato y Andreas Vókos Miaulis.

Mahmud II, sultán del Imperio otomano, pidió en 1824 ayuda a Mehmet Ali, virrey de Egipto, que accedió a cambio del control sobre Creta y otras posesiones turcas si ponía fin a la rebelión. Las tropas egipcias se dirigieron al Peloponeso y, en 1826, todo el sur de la península estaba en sus manos.

El conflicto de facciones entre sus lideres debilitó a los griegos tanto política como militarmente.

En 1827, y por un tiempo, la reconciliación entre ellos posibilitó la aprobación por la Asamblea Nacional de una nueva Constitución republicana y el nombramiento dei conde Juan Antonio de Capo d’ Istria como primer presidente de la República de Grecia. Las diferencias entre partidos reaparecieron tras esa breve tregua.

En el último cuarto del siglo XVIII, comenzó a surgir el nacionalismo griego, sentimiento apoyado considerablemente por Rusia, que incitó a la insurrección a los cristianos ortodoxos griegos, correligionarios suyos. En 1770, el conde ruso Alexéi Grigórievich Orlov dirigió una flota a las costas del Peloponeso y encabezó sin éxito una revuelta contra Ios turcos. Más tarde, la Revolución Francesa influyó en los nacionalistas griegos, que empezaron a preparar un movimiento independentista.

El renacimiento literario acompañó la expansión del nacionalismo. Una poderosa sociedad secreta, la Philiké Hetairía (Asociación Amistosa), fundada en 1814 para preparar la incipiente revolución, recaudó fondos y armamento por medio de sus centros en los Balcanes y las regiones del Mediterráneo oriental.

En 1821, Alejandro Ypsilanti, antiguo ayudante de campo del zar ruso Alejandro I y máximo dirigente de la Hetairía, entró en Jassy, capital de Moldavia (entonces territorio turco) con un pequeño ejército y proclamó la independencia de Grecia. Unos meses después, la revuelta terminó en desastre, puesto que el zar se negó a apoyar el movimiento revolucionario. Durante la rebelión de Ypsilanti, todo el Peloponeso se alzó bajo la dirección de Germanos, arzobispo de Patras.

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